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Diario de una Modette
Como una niña de los años sesenta, mi madre me crió con una dieta de Elvis y los Beatles. Mi querida madre sin lugar a duda ayudó a crear una conexión con la cultura de los sesenta gracias a la música que me inculcó desde pequeña. Pero me tomo un tiempo para aprender lo que era realmente una modette, tuve algunos errores al principio como todo buen novato.
En mis primeros días como mod, en 1978, siendo sincera, no tenía la menor idea de cómo se vestía una modette, ni mucho menos cómo llevar esa prenda elegante, comienzo con la musica y la sensación dentro de mí.Curiosamente mi amor por el modernismo empezó gracias a los Sex Pistols, escuchando “Whatcha Gonna Do About It?”, me encantó, pero me di cuenta que esa canción no era original de ellos, sino de una banda llamada The Small Faces. Este descubrimiento me llevó a un nuevo mundo de la música, comenzando por supuesto con los Small Faces, The Who, The Yardbirds y descubriendo poco a poco bandas menos conocidas e interesándome cada vez más en esta música. De repente me sentí totalmente atraída por los años sesenta, quería seguir no sólo lo que mis héroes estaban cantando, sino también lo que vestían.
Todo esto ocurrió mucho antes de la era del Internet, habían muy pocos libros publicados sobre el tema y no era fácil conseguir la música, así que creamos nuestro estilo de una mezcla de películas de los sesenta y revistas que habíamos encontrado. Me había copiado hasta del corte de cabello al estilo francés, tenía en mi blusa un botón de Ben Sherman, mi corbata delgada y otro botón de la RAF. Me acuerdo que parecía casi un niño, a veces era humillada por la gente que me veía en la calle, me acuerdo tanto una vez que entre a un pub vestida así, y el mismo gerente al verme me señaló diciendo “este muchacho definitivamente no entra”
Ser joven implicaba en ese entonces tener un bajo salario en el trabajo, así que compré mi parka en una tienda de segunda del ejército en Bushey, y me tocó pagarlo por cuotas periódicas de la increíble suma de 2 libras por semana. Recuerdo el día que termine de pagarla, sentí mucha alegría por mi parka bien merecida, era un orgullo caminar con ésta puesta, era una modette recién nacida (aunque a mi madre le daba bastante risa al solo verme). Como muchos mods de esa época, le había estampado el nombre de mi banda favorita en la parte de atrás, esos sí que eran buenos tiempos.
Varios años más tarde, me di cuenta del verdadero beneficio que hacia de la parka algo especial, cuando monté de pasajera en la parte posterior de una vespa, recorriendo las calles con el viento y el frío haciendo de las suyas. Recuerdo que muchos de nosotros coleccionábamos botones para la parka, a veces llegando a extremos de cubrir hasta la cremallera. Aún cuando la veo en mi sótano con cada botón oxidado en ella, llegan a mí tantos recuerdos que guardo con nostalgia y orgullo, ser una Modette lo era todo para mí.
Tiempo después, una amiga me dio un paseo por el mercado de Kensington y varias tiendas de caridad para armarnos con las mejores prendas que pudiésemos imaginar, me había quedado bien el aspecto Twiggy Jean Shrimpton para los 80s, y ya en ese entonces me era más fácil saber en dónde buscar.
La mayoría de mis prendas venían de tienda Vintage, Oxfam o el gran local de la época llamado Sweet Charity. Compraba la prenda si era totalmente diferente a lo que llevasen mis amigas o incluso amigos, aunque la comprara sin medida alguna. Tenía en mi casa una máquina de coser que era perfecta para lograr la talla especial para mi cuerpo. En aquella época la mayor parte de la ropa se hacía en blanco y negro, inspirado en ese entonces por el sello Two Tone, todo Mod que se respetara quería usar ese tipo de ropa.
Recuerdo la emoción de cada día por preguntarme qué ropa usar y con qué combinar. Recuerdo también que llegaba a los extremos de buscar hasta en el último rincón de Carnaby por unos buenos pendientes y coleccionar a la vez de diferentes colores, todo debía coordinar, se mantenía un precisión milimétrica en el asunto, aunque varias veces no lograba la combinación deseada, como esa vez que use un mini vestido blanco y negro con medias de encaje que se fue bajo las luces fluorescentes de los clubes, luego al darme cuenta de que mis dientes brillaban demasiado no fue un buen vistazo. Otro desastre en mi armario era un traje de rayas vintage que no me quedaba tan mal, pero el problema ocurrió por un borde que cosí un poco corto, por el que tuve que sufrir varias veces al levantarme mientras bailaba, así que pasaba la mayor parte de la noche sentada.
Mi cabello paso por varias transformaciones, pero siempre lo mantuve lo mas rubio posible. Estaba a favor del estilo corto que usaba Twiggy y más tarde aluciné con el French Crop, después me peinaba la parte trasera del pelo lo mas alto que pudiese llegar, con ayuda de laca para fijar el pelo como una roca, varias veces me sentía mareada por el fuerte olor a laca de mi cabello.
Era algo difícil conseguir un lápiz labial de color blanco en ese entonces. Había durado un buen tiempo en conseguirlo, era, si no estoy mal, de la marca Biba, estaba feliz de haberlo conseguido. Después me di cuenta que usar ese tipo de labial no era recomendado para todas las bocas, muchas de mis amigas se veían terribles, recuerdo cuando Max Factor & Yardley hizo un lápiz labial de color vainilla, muchas de mis compañeras de colegio llevaban lápiz labial de color negro, y yo era la única con mis labios relucientes por el fuerte color vainilla, ¿qué importaba?, de eso se trataba ser una Modette, ser diferente de la multitud. También recuerdo llevar bastante lápiz delineador en mis ojos, debo afirmar que fui de esas chicas que usaban pestañas postizas, lo feo era que siempre terminaban en mi cerveza.
No todo era color rosa, ya que no era raro recibir una paliza, inclusive por chicos. Una vez al salir de la escuela me encontré en el suelo a un compañero, siendo golpeado y escupido por las skinhead girls de mi escuela, había sido amenazado por juntarse conmigo.
Mi pasatiempo favorito era ir a todos los eventos de Jon Buck conocidos como Ready Steady Go, se llevaban a cabo en Hemel Hempstead todos los jueves por la noche, y era un buen lugar para bailar y conocer a otros mods. La música era una mezcla de Northern Soul, Tamla Motown, con algo de revival, que en ese entonces era dominado por Secret Affair, The Chords, Purple Hearts, Squire y The Jam. La cerveza era lo menos importante y lo que de verdad importaba era bailar y ser visto bailando, no se me hacía extraño estar tan flaca, casi no comía y me la pasaba corriendo y bailando, era una adicta a los clubes, el Mildmay era mi favorito.
Que yo recuerde, siempre había cantidades de motos fuera del bar para darle el toque perfecto. Mi momento de mayor orgullo era llegar de noche sentada en la parte de atrás de la moto de mi novio, siempre había una gran cola para entrar, pero nunca tenía afán de entrar, pues afuera era un ambiente totalmente amigable a la hora de esperar, aunque no se le dejaba entrar a cualquiera.
Una vez adentro, era como dar un paso atrás en el tiempo, el DJ se parecía a Brian Jones y estaba a la vez rodeado de los mejores chicos con estilo y con actitud a lo Marriott. En las paredes, proyectaban películas antiguas y las luces Swirly. Fue en una semana en el invierno de 1982 que todos volvieron al bar y se encontraron con la sorpresa de que estaba vacío.
No me había dado cuenta de que el lugar era bastante frio hasta verlo de día. Nos dijeron que no habrían más “noches mods”, ya que hubo una pelea la semana anterior y que alguien había resultado apuñalado y otros heridos gravemente. Nos sentimos devastados, lugares como ese eran cada vez más difíciles de encontrar y temíamos que el revival llegara a su fin.
Tengo en mi diario un recuerdo de otro club de Londres llamado The Xclusive. Se llevó a cabo en un sótano y por lo que recuerdo era bastante caro. Conseguir un cigarrillo barato en el bar era imposible, aunque después nos terminamos acostumbrando a las reglas del bar, y pasamos grandes noches, inclusive recuerdo haber ganado un concurso de baile con mi compañero Ian Woods.
En cuanto a conciertos, vi bandas como los Purple Hearts y los Chords que en ese entonces eran bastante populares entre nosotros. Lamentablemente la única banda que no logre ver fueron los Lambrettas. De acuerdo con mi diario no había logrado entrar a sus conciertos puesto que la mayoría de veces que se presentaban se encontraba más de un skinhead que era mejor evitar. Mi banda favorita era Secret Affair, se habían robado mi corazón por completo, aunque mi primer concierto fue algo tardío, ya que mis padres eran algo estrictos a la hora de salir, pero logre verlos cuando presentaron su gira nacional por Hemel Hempstead, cumplí mi deseo.
Desde entonces, no he olvidado ningún detalle de aquel show, tan obsesionada me encontraba por la banda que era imposible no bailar una sola canción, me sentía feliz, era de esos recuerdos que jamás quería olvidar, como una película aclamada al Óscar con su perfecta banda sonora, era así como se sentía estar frente a los altavoces ese día, aunque bastante cerca de ellos, casi me quedo sorda.
Recuerdo que varios skinheads estaban abrumados por ese gran coro que sonaba por todo el concierto, “We are the mods”, antes era pocas las voces que entonaban ese himno, pero ese día eran casi miles, era algo hermoso, Aún conservo la camiseta con el logo de My World, la cual fue autografiada por la banda en 2002, después de innumerables emails finalmente conocí a mis héroes en su segundo concierto en la academia de Birmingham. Lo más increíble es que desde entonces he sido amiga de Ian, hasta creé el sitio web oficial de Secret Affair en 2003 y comencé su club de fans otra vez. El sitio sigue siendo una importante contribución a la historia del modernismo con información adicional de periodistas como Chris Hunt.
Por supuesto, habían otras bandas que también influyeron en la escena en ese momento, en particular, Nine Below Zero, que cobró impulso a lo largo de 1980-1982. Los primeros días en el Marquee la multitud era pequeña, en 1982 ya se encontraban manotadas de mods y rockers disputándose el titulo de las calles. Esta banda me abrió los ojos a los grandes del R&B, como Muddy Waters, John Lee Hooker y BB King.
En 1982 obtuve mi vespa 90, al principio era un embrolle lograr impulsar esa cosa, en ese entonces no tenía la necesidad de recibir clases, tenía una licencia provisional y una placa L. La primera vez que logré salir con ella estuve a punto de quemar el motor, me encontraba demasiado asustada a la hora de cambiar las marchas. En una ocasión recuerdo que me encontraba perdida en un conjunto de semáforos, al mismo tiempo estaba rodeada por un coche cargado de skinheads, riéndose de mi débil intento por ponerlo en marcha de nuevo.
¿La película Quadrophenia tenía alguna influencia en nosotros en ese entonces? Sin lugar a duda, muchos de nosotros nos habíamos enamorado del modernismo apenas la estrenaron, yo la vi mas de 12 veces, esa película para muchos se había convertido en una espada de dos filos, pero también en una pesadilla para la escena, porque montones de chicos al ver por primera vez la película hacían todo lo posible para parecerse a los protagonistas y así mismo acercándose a todo menos al verdadero espíritu modernista, muchos de nosotros lo vimos después como el catalizador perfecto que provoco la muerte de la escena, la gente que poco entusiasmo le tenia a este mundo tan hermoso, después se fue aburriendo de la película y a la vez de la escena, muchos pasaron a ser Rude Boys, Suedeheads, y en el peor de los casos, New Age, mientras que pocos que de verdad le eran leales a este sentimiento siguieron denominándose modernistas, un recuerdo algo desagradable fue cuando salimos de ver Quadrophenia y a la salida una pandilla de cabezas rapadas (No me refiero a los skinheads que de verdad sabían de qué se trataba la cosa, sino de esos cabezas huecas tratando de vestirse como punks) salieron a perseguirnos, recuerdo que tres amigos y yo nos habíamos escondido en unos cubos de basura por nuestras vidas, eran como 12 skins totalmente robustos que nos perseguían en moto, me acuerdo que un amigo me susurro al odio “Trace, esto se parece mucho a Quadrophenia” me causo bastante risa a pesar de la terrible situación, desde entonces Paul se gano su apodo de J.L:G esa noche.
Para mí fue hermoso haber sido una modernista en la época del revival, después del revival seguí en mi mundo, sin importarme las nuevas tendencias que le siguieran, logré crear mi propio estilo y con éste era feliz. Muchos recuerdos me quedan todavía con gran nostalgia en fotos, recortes de diarios, y canciones, pero ahora me doy cuenta que todavía queda mucho por vivir.
Una vez seas mod, siempre seras mod.
Este artículo fue escrito por Tracey Dawn Wilmott y aparece en la revista Zani. Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor y no de alguna otra atribución a otra persona o institución.
Gracias a The Mod Generation.
traducido por monty63 y checker59.


